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sábado, 7 de febrero de 2015

10 razones para no tomar alcohol




10 razones para no tomar alcohol

 

De acuerdo a un estudio realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2007, el consumo de bebidas alcohólicas en América Latina es superior que en otros lugares del mundo por lo que los latinoamericanos se encuentran en mayor riesgo de sufrir daños a la salud. Si bien el consumo de este tipo de bebidas es un factor de integración social y convivencia, el abuso de éstas puede provocar, directa o indirectamente, afecciones fatales. Así pues, existen varias razones para no beber alcohol. Aquí les presentamos diez de las más importantes para tomar en cuenta.

  El abuso del alcohol genera violencia

 

El abuso en el consumo del alcohol reduce el autocontrol y la capacidad para procesar la información del individuo, disminuyendo su habilidad para reconocer signos de alerta en una situación violenta. El bebedor pierde consciencia de sus actos y llega a la violencia fácilmente ocasionando daños a otros, sobre todo a los seres más cercanos.

  El alcohol y el volante no son buenos amigos

 

Aunque parezca anuncio preventivo, el alcohol y los vehículos no son buenos compañeros. El consumo exagerado de bebidas alcohólicas, afecta varias funciones del organismo fundamentales para que los conductores estén alertas. Al consumir alcohol los movimientos son más lentos por lo que el tiempo de reacción disminuye, se pierde la noción de la velocidad y la coordinación de los movimientos. Además afecta la vista disminuyendo el campo visual. Todas estas reacciones pueden ser causantes de accidentes con consecuencias fatales, no sólo para el conductor y los tripulantes, sino también para los demás automovilistas.

  Relaciones de alto riesgo

Se ha comprobado que el consumo de alcohol incrementa el impulso del deseo sexual debido a que relaja y desinhibe conductas, por lo que el consumidor pierde el control de sus emociones. Si bien tener relaciones sexuales no significa mayor riesgo, la situación se complica cuando al consumir grandes cantidades de alcohol el individuo no piensa en los peligros del sexo sin protección, por tanto puede contraer un sinfín de enfermedades de transmisión sexual incluyendo el SIDA o el Virus del Papiloma Humano.

  El alcohol durante el embarazo puede dañar al bebé


Un bebé puede sufrir alteraciones y daños en el organismo desde antes de nacer. Si una mujer abusa del consumo de alcohol durante el embrazo puede afectar al desarrollo del bebé, causándole síndrome del alcoholismo fetal, provocando un crecimiento deficiente del niño, disminución de tono muscular, mala coordinación y problemas del pensamiento, el lenguaje o las habilidades sociales.

El alcohol como droga

El alcohol tal como las drogas puede generar dependencia, tolerancia o síndrome de abstinencia, por lo que una vez que se convierte en una adicción es difícil de erradicarla. La dependencia se refiere a la necesidad de seguir consumiendo la bebida porque genera placer o reduce un malestar; la tolerancia es la resistencia que genera nuestro cuerpo al alcohol y por tanto cada vez necesita más para sentir el mismo efecto; y finalmente el síndrome de abstinencia se produce cuando se deja de consumir alcohol de manera súbita y se manifiestan síntomas como temblor, sudoración, taquicardia y ansiedad.

 Daños al corazón y al cerebro

El abuso del consumo de alcohol trae consigo trastornos cardiovasculares que van desde alteraciones del ritmo cardiaco, hipertensión, muerte súbita o accidentes

Cerebro vascular que se originan cuando el flujo de la sangre no llega al cerebro, provocando un derrame. Algunos de los síntomas de este tipo de accidentes son: dolor de cabeza, cambio de lucidez mental, en la audición, en el sentido del gusto y en la sensibilidad --es decir, afecta al tacto o a la capacidad para sentir dolor.

·  Trastornos digestivos

Consumir en exceso alcohol puede tener como consecuencia afecciones de tipo digestivo en diferentes niveles como: reflujo, hernia hiatal, gastritis, úlcera de estómago, pancreatitis, falta de vitaminas y proteínas, así como alteraciones hepáticas como el hígado graso o la cirrosis, todas ellas enfermedades que si no son detectadas y controladas pueden ser fatales.

  El alcohol puede traer problemas de memoria

El consumo de alcohol sin control también puede causar daños en el sistema nervioso, provocando sensación de debilidad muscular y dolor o calambres en brazos y piernas. Además, puede provocar la enfermedad de Wernicke afectando el pensamiento, los sentimientos y la memoria. Aunque este mal es tratable y reversible, si no se detecta a tiempo puede progresar en el síndrome de Korsakoff que no tiene cura y en el que, aunque parezca que la persona está mentalmente sana, manifiesta problemas para aprender y memorizar principalmente.

Existe una relación directa entre al alcohol y el cáncer

 

De acuerdo a la OPS el consumo de alcohol en grandes cantidades está relacionado directamente con el desarrollo de enfermedades como el cáncer. En América Latina, los tipos de cáncer más reportados debido al exceso del alcohol son: bucal, de esófago, de colon y recto, hepático y de mama.

La dependencia física al alcohol


 

El alcoholismo es una enfermedad en la que el individuo tiene una fuerte necesidad de ingerir alcohol, al grado de ser una dependencia física. Una persona alcohólica no conoce límites sobre su consumo y afecta a todo su entorno. Además de provocar daños a la salud, violencia y adicción, el alcoholismo obliga al individuo a aislarse de la sociedad y la familia, trayendo consigo depresión y ansiedad. Esto lo puede llevar a beber más, creando un círculo vicioso del que es posible salir con ayuda de profesionales y el apoyo de los seres queridos.


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